El dinero es como el estiércol. Si lo desparramás bien, sirve de abono para es suelo y es muy beneficioso, pero apilado en un solo lugar, no es más que un montón de mierda apestosa.

Junior Murchinson

Me da gusto estar rodeado de emprendedores, me siento muy identificado con ellos, porque he sido uno y creo que aún lo soy. Tengo la convicción también, de que para ser inversor primero uno tiene que haber sido emprendedor, y para ser emprendedor hay que ser diferente al resto de las personas. Lo que he descubierto en estos últimos años, en un diferencial en el carácter, en la personalidad de los emprendedores. En pocas palabras, los emprendedores son proactivos, tienen una gran aversión al riesgo y desean cambiar el mundo.

He notado además, que los emprendedores son naturalmente sociables,  por no decir amigables. Ellos entienden que necesitan de otras personas para crecer y desarrollar sus proyectos. Como dice el dicho: “si vas solo iras rápido, si vas acompañado llegarás más lejos”. Aunque en algunos casos se los relacionan con Nerds, tipos inteligentes aunque introvertidos, con serios problemas para sociabilizar,  los emprendedores necesitan relacionarse, deben tener a quien poder contar sus ideas y proyectos.

Los emprendedores tampoco vienen solos, sino en manadas o grupos de trabajo. Cuando un VC o Inversor Angel busca emprendedores con buenos proyectos donde invertir, generalmente no busca talentos individuales, sin desmerecerlos, pero generalmente buscan equipos de trabajo formados por varios socios, quienes deben sincronizar y complementarse bien. Siempre están preocupados por mejorar o cambiar las ineficiencias del mercado. Ellos detectan un problema en la economía real y pretenden resolverlo, con su propia solución, aplicando tecnología.

Desde un primer contacto, un inversor se mete en la piel de los emprendedores, al principio tratando de conocer su visión y su forma de operar. Las reuniones o llamadas se suceden, y en transcurso se vislumbra la capacidad y cintura del emprendedor para recibir críticas o propuestas de cambio en su modelo de negocio. Si bien, hay muchos que tienen una clara visión a donde pretenden llegar con su startup, otros saben el Cómo deben hacerlo desde la solución tecnológica, pero no desde la parte comercial.

Muchas veces los emprendedores están muy lejos del mercado. No tienen experiencia en el mismo, ni siquiera saben quienes son los grandes “players” dentro de su industria. Esto puede ser algo malo, hasta hacerlos parecer improvisados, pero, en ocasiones, este distanciamiento es lo que los transforma en disruptivos, ya que no cuentan con los vicios ni prejuicios del mismo, y entran en forma lateral, con un pensamiento distinto y renovado, ofreciendo alternativas antes no imaginadas.

Son los inversores los que, en gran medida, tienen la capacidad y conocimientos para bajarles línea. El inversor, con su experiencia y sus relaciones, muchas veces sirve de referencia para los emprendedores que logran desarrollar grandes soluciones, pero no saben como ni quién ofrecerlas, o como abordar el mercado. Lo que se conoce en la práctica como el Go to Market.

A la vez, los inversores que comparten la pasión de los emprendedores, no sólo por su proyecto (StartUp), sino que asumen el desafío de desarrollar codo a codo, un negocio consistente y escalable, como si fuese propio. Si los emprendedores pueden lograr contagiar su pasión, a inversores, socios y colaboradores, podrán ir más lejos de lo que muestran los números proyectados.