A pesar que todos los días aprendemos algo, el nivel de aprendizaje varía mucho dependiendo de varios factores, por nombrar dos son, nuestra actitud y con quien nos relacionemos. Así como estoy aprendiendo a escribir, escribiendo, aprendo sobre nuevos negocios, tecnologías y entre otras cosas, acompañando a emprendedores. De ellos podemos aprender mucho, es bueno saber observarlos. Cada reunión con un emprendedor es como una clase.

Los emprendedores jóvenes tienen muchas particularidades, y las notan las personas como yo, que siendo emprendedores no somos tan jóvenes, o bien, hay personas, que siendo jóvenes, conservan su forma de pensar y gestionar los negocios. Me refiero a los ejecutivos tradicionales, de las grandes empresas, corporaciones y hasta de PyMes, quienes difícilmente pueden ser inversores en una StartUp.

Dicen que lo difícil no es llegar a la cima sino mantenerse en lo alto. Para el caso de los ejecutivos, quienes muchas veces gozan de cargos importantes, ellos quizás, han alcanzado su techo profesionalmente, por lo tanto, no tienen mucho para crecer en ese aspecto. Las organizaciones para las cuales trabajan ya son maduras, estables y no tienen mucho para agregar, creo que es por eso, que deben esforzarse mucho en aparentar.

Los emprendedores en cambio, no respetan protolos, o directamente, no los tienen. No necesitan aparentar, sólo ser. Cómo es esto en la práctica ? Un claro ejemplo es que son informales, no visten saco y corbata, diría que hasta son auténticos en la forma en que se relacionan. Son directos y no andan con rodeos. Si bien los israelíes se jactan de ello, como hace referencia el libro Start-Up Nation de Dan Senor y Saul Singer, quien cuentan cómo es una nación completa con espíritu emprendedor. Yo creo que sea una cuestión no sólo cultural, sino generacional, lo que los diferencia del resto.

Para hablar de proptocolos, o la falta de ellos, le cuento que ellos se hacen su propio café y coordinan sus propias reuniones, ya que manejan su propia agenda y la misma es colaborativa. Es que de hecho, no tienen secretaria. Las reuniones y llamadas se linkea en forma automática con las otras partes involucradas. Esta, como otras herramientas tecnológicas o Apps, son utilizadas por ellos porque les permite ser eficientes y frontales.

Por otro lado, creo que los emprendedores en cierto aspecto son más idealistas, sueñan con un mundo mejor, ya no se aferran tanto a los bienes materiales, de hecho, son despojados porque saben que los bienes materiales, en cierta forma, los ata, a un lugar, a un entorno o a lo que sea, pero ellos no quieren ataduras. Son volátiles y tienen la capacidad de reinventarse después de cada fracaso. Nunca paran, sino que cambian de rumbo cuando se topan con un obstáculo.

Sólo un comentario que me hizo de un emprendedor, CEO de una StartUp que yo había invertido como ángel, bastó para representar un gran aprendizaje en mí. En una charla informal me comentó que: “él tenía bastante claro que, después de unos años, le fuera bien o mal con su StartUp, creía tener claro cuál sería su próximo paso, o mejor dicho, su próximo emprendimiento. Para ello, él sabía que sabía que vertical le gustaría explorar y hasta quienes serían sus futuros socios”.

Tanta claridad en su visión me hizo repensar no sólo en mis propios planes, sino en la forma en que estaba concibiendo mi principal activo, que era era mi participación en mi empresa familiar. En ese momento pensé que si él, al poco tiempo de empezar pensaba que vender su participación, estaba pensando en su próximo emprendimiento, yo, no debía estar tan anclado en una empresa familiar, la cual que ya no me generaba desafíos, sólo me mantenía en mi zona de confort. Este emprendedor me inspiró pensar fuera de la caja, como se dice.