Ser emprendedor se ha convertido en nuestro tiempo en algo más que una moda. Más allá de la revolución de las startups, con marcada notoriedad global desde hace más de 20 años, existe un cambio fuerte en los estilos de conducción de proyectos, negocios y de la actividad laboral en sí misma. El motivo de esto quizás sea la inclusión de los Millenials y/o Centenials (las nuevas generaciones de trabajadores al sistema). Ya sea causa o consecuencia, lo que no podemos negar es el cambio radical en el mindset de la actual fuerza laboral.

Por otro lado, desde hace algunos años, una estrecha relación entre los negocios y el crecimiento personal. Hoy se los ve muy vinculados más que nunca y creo que es por este cambio de conciencia que se está generando en la humanidad y viene plasmado a través de los emprendedores. Ellos no sólo están para generar negocios, están para dar soluciones y con ellas, cambiar el mundo.

La economía de impacto está cada vez más en boca de todo el mundo. Es una realidad que no podemos negar. Los negocios ya no son tales con independencia del medio ambiente y la sociedad en la que vivimos, por lo tanto, la nueva dimensión de negocios empezó a tener tres dimensiones en vez de una. Hoy un negocio que no cuide el entorno en el que estás inmerso, no es más un negocio, es casi una estafa.

¿Pero, qué es ser emprendedor?

Un emprendedor no es sólo un hombre de negocios que quiere desarrollar un nuevo emprendimiento, sino en el sentido más amplio, es también una persona que no está de acuerdo en cómo funciona el mundo y pretende mejorarlo. En otras palabras, un emprendedor encuentra la falencias de nuestro planeta y quiere hacer algo para remediarlo. En este sentido, un emprendedor es más un hacedor que empresario.

Dicho esto, sabemos que el mundo necesita más emprendedores, por lo tanto, sería lógico pensar y plantearse algunos interrogantes como estos: ¿Es posible enseñar a los jóvenes a emprender? ¿Podría considerarse una materia a incluir en la curricula escolar? ¿Es posible incitar a los jóvenes a la acción? ¿Emprender podría ser una opción para que los jóvenes puedan desarrollar sus talentos en vez de repetir lecciones curriculares como loros?

Muchos coincidirán afirmativamente conmigo en alguna o en todas estas preguntas. Además, creo que esta pandemia global, en la que todavía estamos inmersos, nos ha llevado a reflexionar sobre las actividades y acciones que veníamos haciendo desde hace tiempo, alguna en vano. Hasta ahora, no nos habíamos preguntado si el rumbo que veníamos tomando era el indicado, si todo lo que hacemos tiene sentido, y si no lo tiene, cómo podríamos mejorarlas y/o cambiarlas, por ende, debemos replantearnos muchas cosas.

La educación es el primer caso, y es de esperar que los estudiantes que no pueden asistir a las clases presenciales les sirva de lección. No me refiero a la teoría que se están perdiendo de estudiar, sino del impacto que provoca esta cuarentena, que impide que los estudiantes se relacionen como antes lo hacían. A nivel laboral sucede algo similar, y esto ha provocado que muchos trabajadores tengan que reinventarse a la fuerza, para convertirse en emprendedores y poder así “ganarse el pan”, como se dice, o decía.

Volviendo al título, me pregunto: ¿Cómo puede convertirse uno en emprendedor? Más allá de las características mencionadas como la voluntad de cambiar el mundo, la pasión, la preparación y/o necesidades detectadas en el mercado, creo que existen varios caminos alternativos para convertirse en emprendedor.

Es sorprendente con la espontaneidad que aparecen cada vez más emprendedores en la actualidad, utilizando las nuevas herramientas tecnológicas y apoyados por las redes sociales como potenciadores. Estos emprendedores utilizan un mismo patrón de trabajo, no es el único, hay muchos otros, aunque espero que este te sirva de inspiración:

1.    Elige una actividad o hobby en la cual gastes plata;

2.    Crea una forma de comunicarla a gente como vos, que pueda tener los mismos gustos, intereses o hobbies;

3.    Crea una comunidad alrededor de la misma a través de las distintas herramientas comunicacionales o redes sociales como Facebook, Instagram, YouTube, TikTok, etc.

Cada vez que más jóvenes emprendedores que siguen esta misma lógica. Ellos no lo hacen buscando una ganancia desde el inicio, sino que lo hacen siguiendo su pasión, la cual está siempre por encima del retorno esperado. Los jóvenes emprendedores saben que, a la larga, quizás tengan un beneficio económico. Hay que tener bien en cuenta que, cuanto más barato y menos demandante en tiempo del hobby o actividad propuesta, más adeptos se pueden conseguir en el mercado. Ya que lo hace más masivo.

Visto de esta forma, muchos de nosotros realizamos actividades/hobbies que nos gustan y que gastamos mucho dinero sin saber que podemos obtener beneficios a través de ellas. Con el paso del tiempo, nos podemos convertirnos en especialistas en la materia (y por más que haya más personas en el mundo que saben tanto o más que nosotros), podemos destacarnos en nuestro círculo de influencia, el cual se expande a través de las redes.

Siempre encontraremos algo en lo que realmente somos buenos y podemos enseñar a otros que recién empiezan a hacerse especialistas en un determinado tema o producto del mercado. A modo de ejemplo, está el caso de los coleccionistas, los cuales hay de todo de objetos, como, antigüedades, monedas, gadgets, zapatillas o zapatos, carteras, ropa, adornos, lo que sea. A alguien, algún día le puede interesar saber de nuestra colección, o cómo construir la suya. También están los adeptos a determinadas actividades o servicios, como pueden ser: jardinería, cocina, fotografía, deco, costura, manualidades, tecnología, reparaciones, etc.